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21 Ago

Suavidad y placer son los aliados del clímax

La sensualidad, en cuanto a su experiencia y su gran base biológica, es totalmente diferente en hombres y mujeres. El sentimiento del amor tiene un aspecto pasivo y otro activo, siendo el primero el reflejo de lo que nos hace sentir el otro y el activo es nuestra respuesta ante esa sensación.

Esta es clave en el aspecto pasivo, que al ser el cómo reaccionamos ante el otro, activa una sintonía con el cuerpo y las sensaciones que nos produce, más allá del cuerpo, generando una conexión con la manera de ser del otro. Sin embargo, los hombres tienen una naturaleza más activa respecto de la sensualidad, generándose una reacción en ellos con el solo hecho de enfocarse en el cuerpo del otro, y la mujer tiene más activa la percepción de la afectividad, reacciona a mil ante sus emociones, respecto del otro en la entrega afectiva, su ternura, delicadeza y mucho más.

Hombre y mujer tienen distintos disparadores sexuales. El primero se basta con el sentido de la vista, mientras la mujer requiere de una intervención de más sentidos para disparar su excitación. En su caso, depende de un clima general de armonía y afecto, sumando el sentido del oído que requiere de deliciosos tonos de voz, el tacto al percibir al otro y el olfato para sumergirse en el aroma.

Para que ambos consigan el máximo placer, hay que reconocer las zonas erógenas de ambos. En la mujer hay variadas zonas que se pueden acariciar sin siquiera pensar en aún legar a la zona del clítoris, que representa la más sensible de ellas, con una activación lenta e influenciada por muchos factores. Mientras, el hombre cuenta con variadas zonas, pero con una activación mucho más rápida que permite ir directo a su zona genital.

No hay nada más placentero que ambos puedan disfrutar de lo pasivo y activo de la sensualidad, por lo que los invitamos a probar el Slow Sex en sus encuentros.

El Slow Sex es una invitación a disfrutar con todos los sentidos del placer y de la sensualidad en pareja, de una forma más relajada y deliciosa. Dedicando tiempo a la relación sexual, extendiendo la experiencia hasta en 30 minutos de deseo y placer. Para ello crea un ambiente desde antes del encuentro, comparte mensajes sugerentes y llamadas en los tonos de voz que encienden al otro. A la hora del encuentro, dedicar un tiempo especial a tocar y acariciar al otro, con abrazos, besos, masajes mutuos y lo que la imaginación te invite. Juega con tus sentidos y el de tu pareja de encuentro de deseo, sube el erotismo poco a poco para potenciar el clímax. Ante todo es que cada uno se sienta cómodo y deseado, con suavidad o intensidad según el deseo lo dicte.

Vive una experiencia dedicada especialmente al goce y la sensualidad. Reserva tu momento de explosión de placer con nosotros.

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